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¿Cuándo es necesario preocuparse?
Algunas señales nos alertan de que algo podría no funcionar en la conducción de nuestros familiares mayores. Debemos estar atentos y encarar la situación de forma constructiva.

A causa del aumento de la esperanza de vida, cada vez más personas mayores disfrutan de buena salud y, en consecuencia, quieren y pueden ser activas y realizar actividades hasta edades muy avanzadas. Las personas mayores, sobre todo a partir de los 75 años, son más frágiles, pueden tener ciertas pérdidas cognitivas y físicas asociadas a la edad, por lo que presentan un riesgo de sufrir lesiones en caso de accidente de tráfico más elevado que la media de la población.

La posibilidad de tener que limitar la conducción, o incluso dejar de conducir, es vivida por muchos como una pérdida de autonomía, de actividad y de libertad de movimientos. Por ello es importante que la familia y el entorno cercano puedan involucrarse y acompañar la persona mayor en el proceso de autoevaluación y de toma de decisiones sobre la conducción y las alternativas posibles.

Las dos primeras señales de alarma que se deben tener en cuenta son:

 

CONSEJO

Comparte con la persona mayor las herramientas de autoevaluación y los ejercicios de habilidades cognitivas de esta web. En función de los resultados, podría ser aconsejable visitar un neurólogo para que determine posibles restricciones o limitaciones en la conducción.



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