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Salud, medicación, sueño
Algunas enfermedades, los efectos secundarios de ciertos medicamentos, la fatiga y el sueño son enemigos de una conducción saludable y segura.

La diabetes, la artritis, deterioros neurológicos como el Alzheimer o el Parkinson, la apnea del sueño o accidentes cerebrovasculares como el ictus reducen de forma sensible las capacidades para conducir con total seguridad.

La prevención, con revisiones médicas regulares realizadas por el médico de cabecera, es la mejor manera de evitar situaciones de riesgo para uno mismo y para el resto de conductores. En caso que estés diagnosticado de cualquier enfermedad que afecte tus capacidades psicofísicas para conducir, plantéate la posibilidad de consultar a tu médico y limitar la conducción o buscar alternativas a ella.


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